Estado
Nacional-Sindicalista
(Revolución pendiente)
El estado es un pueblo ordenado por si mismo, por eso su forma de
gobierno debe ser la república, siendo el propio pueblo español el
que gobierne a través de los cauces naturales de Familia, Municipio
y Sindicato.
El estado es libre, pero no se consentirán libertades fuera del
estado ni contra el estado. El mayor crimen social es el de ponerse
frente al estado.
El principal poder político reside en la persona como componente del
estado, por lo cual quedarán abolidos todos los partidos políticos,
correspondiendo al estado la realización de los valores, social,
político, cultural y económico que hay dentro del pueblo español.
Los españoles son herederos de la historia de España y se afirmará
la cultura española con afanes imperiales. Nada puede hacer un
pueblo sin un conocimiento y exaltación de si mismo. El sentido
Nacional devolverá a España la categoría metafísica y social de
Patria y con amor y generosidad España demostrará al mundo que nos
necesita, porque España es Madre de Patria y su destino es ser la
Patria de las Patrias.
Se fundará una Universidad investigadora y revolucionaria, creadora
de los valores culturales y científicos con posibilidad de
asistencia a todo el pueblo español, para que, mediante la cultura,
adquiera tensión de espíritu, llegando mediante la ciencia a la
técnica y desde ésta al progreso y al bienestar social. La grandeza
intelectual será producto de una Universidad patriótica.
El Estado Nacional-Sindicalista basa su estructura en la autonomía
de los municipios donde radica la inmensa grandeza histórica de
España. Los Municipios se articularán en comarcas naturales donde
serán explotados sus recursos bajo la Soberanía del estado.
Se luchará contra las limitaciones materialistas del capitalismo,
tanto en las versiones Liberales y socialdemócratas, como las de
régimen marxista. El Estado Nacional-Sindicalista estructurará
sindicalmente la economía, destruyendo esa enfermedad antiespañola
que son los capitalismos.
La sindicalización de las fuerzas económicas será obligatorio y se
atenderán los fines sociales del estado, el cual, protegerá en todo
momento y potenciará el trabajo, disciplinando y garantizando la
producción.
Se nacionalizará la tierra y, mediante una gestión municipal plena,
se cederá a los agricultores y ganaderos para su explotación en
cooperativas, también corresponderán a los municipios la
construcción de viviendas, que serán adquiridas por los trabajadores
a bajos precios y a largos plazos.
Será función municipal proveer a los centros urbanos y poblaciones
de los medios de educación, cultura, deporte, ocio y diversión para
que el pueblo español se desarrolle en la totalidad de la persona.
España recuperará los caminos del mar, tan gloriosos en otros
tiempos, desarrollará la industria naval proporcionando a los
marineros y trabajadores portuarios los medios suficientes de
hábitat y labor, se dignificará a la persona y al empleo.
Se constituirán fuertes sindicatos verticales de empresa en los que
los trabajadores, como legítimos dueños de la producción y
generación de riqueza, tomarán parte directa y activa en las
decisiones y beneficios empresariales.
Se apoyará toda iniciativa privada creativa dentro del nuevo estado,
pero nunca a costa de la explotación del pueblo, para lo cual, los
precursores de la idea deben aportar una fuerte conciencia y
sentimiento social, siendo de preferencia la protección al
trabajador autónomo. El sector privado será compatible siempre que
sus economías se supediten a las economías nacionales, alcanzando de
esta forma la prosperidad del pueblo español.
La banca será sindicalizada, beneficiándose todos los españoles a
modo de nacionalizaciones. La energía, telecomunicaciones, obras
públicas, sanidad, enseñanza y demás servicios de utilidad pública
corresponden al estado, no consintiéndose ningún tipo de competencia
privada que especule con las necesidades y derechos del pueblo
español.
La milicia será medio y modo de vida de los españoles que lo deseen,
formándose en academias militares donde el servicio a la Patria no
sólo sea vocacional, sino también por devoción. España antes que
servida debe ser amada, la tropa será reclutada entre la juventud en
reemplazos, manteniéndose a las familias el poder adquisitivo y
garantizándose el retorno a las actividades laborales sin pérdida de
sus derechos, una vez haya finalizado el servicio militar. El
ejército de España es el pueblo español en armas y en ningún caso un
extranjero será incorporado a filas. La dudosa españolidad, como en
todo, genera dudas sobre la propia esencia de España. Los valores
hispanos son un imperativo natural en cualquier manifestación,
decisión y acción; siendo el Estado Nacional-Sindicalista el
proyector revolucionario de la Unidad, Grandeza y Libertad de
España, Patria común y única de todos los españoles pasados,
presentes y futuros.