Sabemos que no podemos competir en medios con los prostituidos lameculos del sistema.
Mientras ellos cuentan con jugosas subvenciones del estado y reciben fondos bajo cuerda de ciertos grupos "desinteresados", nosotros, seguimos arma al brazo, bajo las estrellas, con nuestra vieja camisa raída y nuestro espíritu insobornable.
La verdad no está a la venta, tampoco nuestro corazón, por ello desde las miserables trincheras que el sistema nos permite, seguimos combatiendo, de forma pobre, pero honrada. Únicamente contamos con los medios que nos proporcionan las pequeñas cuotas que pagan nuestros afiliados. Aunque pocas, suficientes para hacer este esfuerzo, avanzando sobre el barro, sin balas, con la bayoneta calada, pero ni con sus potentes armas pueden detenernos.
Desde la precaria tribuna de los espacios gratuitos de radio y televisión, con pegadas de carteles y poco más, haremos llegar nuestra voz a toda España.
No pararemos, por mucho que lo intenten, hasta conseguir La Patria, el Pan y la Justicia tal y como nos enseño José Antonio.