El viernes se juntaron camaradas de reciente militancia con otros que llevamos más de treinta años en este "mundillo". Emotivo fué recordar aquellos años, duros como pocos, donde nos batiamos el cobre no solo contra nuestros enemigos "naturales" sino también contra aquella policia, mercenaria como la de ahora, que se empeñaba en hacernos la vida imposible mientras España estaba bañada en sangre durante aquellos años de plomo en los que algunos entregamos lo mejor de nosotros mismos y aprendimos de camaradas como JUAN IGNACIO lo que era la verdadera militancia y lo que significaba enfrentarse al "sistema" con todas sus consecuencias.
Después de la misa celebrada en la Parroquia de San Manuel y San Esteban, junto al parque de El Retiro, nos trasladamos a la calle Claudio Coello donde estaba la antígua sede del FRENTE DE LA JUVENTUD para rendirle un sentido y emotivo Homenaje en forma de pequeño Acto Político en plena calle, como a él le hubiera gustado, El despliegue policial fué una vez más numeroso, en un intento más de coaccionar a quienes pudieramos asistir y de intentar asustar a los más jóvenes ante semejante demostración "de fuerza". Lo llevan claro si creen que así nos van a "parar los pies".
El CARA AL SOL sonó atronador en las gargantas de históricos como Juanjo Molina, Jesús Landa, Juan Domingo, Abelardo, Mª Cruz, Oscar, "el Galletas", "el Siniestro", Pedro Pablo, "el Vasco", "Búnker"... todos ellos miembros de aquella verdadera vanguardia militante que representan la Primera Línea de La Falange, el Frente de la Juventud o Fuerza Jóven.
Para finalizar nos dirigimos a cenar y tras unos pequeños discursos improvisados y sobre todo sentidos y cariñosos, pudimos ver la proyección de un pequeño video grabado con imágenes de JUAN IGNACIO y del traslado de sus restos a través de las calles de Madrid en una verdadera batalla campal que duró varias horas contra los policías de turno empeñados en impedir que sus camaradas le rindieran el último homenaje, cosa que por supuesto no consiguieron a pesar de que en mas de un momento, el féretro terminó por los suelos.
Esta crónica sería imperfecta si no recordara la homilía que se pronunció ayer y en la que un jóven y valiente párroco, tan extraño hoy en día, alabó la semblanza, valentía y espíritu de lucha de todos aquellos que como JUAN IGNACIO y como nosotros los falangistas luchamos por cambiar este estado de cosas. Gracias Padre, porque pensabamos que ya nadie iba a prestarse ni a celebrar una pequeña misa de funeral por las represalias que luego sufren por parte del obispo de turno".